lunes, 26 de agosto de 2013

Una amiga fiel

Te asocio con remotos días en los que mis abuelos maternos entonaban juntos un tango  en los albores de una fría mañana. Te recuerdo en tardes domingueras como la infaltable compañera de los paseos esporádicos que daba con el padre de mi viejo. Cómo olvidar cuando sentado en la orilla del cordón me dijiste de manera apasionada que Olimpo había ganado un partido de Liga del Sur, y me hiciste desear con todas mis fuerzas crecer de golpe, solo para ir a la cancha a alentar al Aurinegro.
Conmigo estableciste una relación diferente a la que forjaste con los “nonos”. A ellos los obligaste prácticamente a que te siguieran de cerca. Los acostumbraste a que tenían que escucharte con atención y que no podían andar haciendo en simultáneo otras actividades.  Como una extraña paradoja del destino, el tiempo te hizo menos mañosa. Te flexibilizaste con los ancianos y mis padres; y a mí me diste absoluta libertad. Desde la infancia estuviste a mi lado cuando improvisaba relatos de fútbol mediante encuentros que se desarrollaban en mi cama con muñecos de papel- que hacían las veces de jugadores- y cajas de zapatillas que simulaban arcos donde una bolita (la modesta pelota) debía ingresar para que el gol se materializase. Posteriormente, te entretuviste captando nuestra atención (la mía y la de mis amigos) cuando gritabas apasionadamente un perdido gol en la mitad de un picado en el playón del Parque Independencia. Pensar que jamás te consulté si te gustaba o no el deporte, tampoco indagué posteriormente cuando mi curiosidad me llevó a interiorizarme por algunas ramas del arte, la política y las cuestiones sociales… y nunca te escuché quejarte cuando tuviste que adaptarte a los más disímiles géneros musicales que fluctuaban en consonancia con mis estados de ánimos.

Llegaste a los 93 años. Naciste el 27 de agosto de 1920, aproximadamente a las 21, en el Teatro Coliseo. Cuando la voz del doctor  Enrique Telémaco Susini (acompañado en su hazaña por Luis Romero Carranza, Miguel Mujica y César Guerrico) le hizo saber al mundo que la argentina era el primer país en transmitir con propósitos de continuidad emisiones radiofónicas, aprovechando los adelantos técnicos de Guillermo Marconi y anteponiéndose a Estados Unidos en la proeza. Desde aquel instante, cambiaste la vida de muchos. Cuántos momentos de melancolía y tristeza pudiste hacer más llevaderos, qué cantidad de veces acompañaste momentos de extrema felicidad u ocasiones únicas que en el futuro alguno recuerde con una sonrisa… sinceramente no lo sé.  Intuyo que debieron ser muchos; y si así no es, que se mantenga la magia. Para que en cada cumpleaños recordemos cuál es tu esencia y tu marca constitutiva. Ahora y por siempre.  

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