martes, 25 de junio de 2013

El promedio: un sistema sin bases sólidas.

Lo única certeza es que no hay nada cierto. Cuando el Promedio hacía gala de una eficacia absoluta como un método seguro para que los denominados "Equipos Grandes" se aseguren la permanencia en la máxima división del fútbol argentino, las pequeñas fisuras comenzaron a hacerse evidente. A la par que fallidas gestiones de presidentes y comisiones directivas derrumbaban la solidez estructural ( o al menos, una ordenada administración ) que supo conseguir en el pasado, Racing tuvo que volver a hacer frente a la posibilidad cierta de abandonar la Primera. El ajustado triunfo frente a Belgrano de Córdoba en el 2008 evitó que volviera a participar en la segunda división, como lo hizo en 1984 (tras descender el año anterior). El primer síntoma hacía su aparición. Posteriormente, lejos de señales anticipatorias, los cimientos sobre los que se asentaba "El sistema del Promedio" se empezaron a resquebrajar. El 26 de junio de 2011, en contra de cualquier pronóstico, el Pirata cordobés empató en el Monumental (previa victoria de El Celeste en su cancha) y mandó a River Plate al Nacional B. Rápidamente el Millonario ascendió y San Lorenzo (el primero de los Grandes en descender-1981-) tuvo que defender su lugar en la A en un enfrentamiento directo -que sorteo sin dificultades- frente a Instituto. La estrategia pergeñada y defendida a ultranza por la dirigencia de la AFA  sufría un segundo embate (preanunciado con el hecho cierto de la debacle deportiva e institucional de la Banda). Ni siquiera la intención de eliminar los partidos de la Promoción ( entre los calificados en decimo séptimo y décimo octavo lugar de la Primera, contra los ubicados en el cuarto y tercer puesto del Nacional B, ordinalmente) y establecer tres ascensos directos (primero, segundo y tercero del Nacional B) e igual cantidad de descensos (los últimos tres de la tabla de promedios) permitió restaurar un sistema absolutamente infructuoso para los objetivos que se plantearon desde su aparición (reconocido por el propio mandamás de la AFA en una entrevista concedida a Eduardo Ramenzoni). El pasado 15 de junio, Independiente se sumó a la lista de equipos que perdieron en algún momento la posibilidad de mantenerse en la A. 
Frente al panorama planteado, resta preguntarse sobre las razones para mantener el Promedio en el fútbol argentino.Se demostró con creces que no ayuda para que determinados elencos conserven la categoría; y lo que es peor aún, impide que aquellos que llevaron adelante buenas campañas se vean imposibilitados de su trabajo por una simple cuestión de números, que refleja-generalmente- poco y nada de lo apreciado en el campo de juego. Si al menos "todo pasa" que transite de la mejor manera. 
 

sábado, 15 de junio de 2013

Un mensaje i-real

La hija del empresario más acaudalado de la ciudad-así cuentan- te ha enviado un mensaje a ti, al que pasa desapercibido, a un sencillo y modesto empleado, a un hombre del montón que, insignificante ante la reverberante presencia de la hermosa doncella, se ha refugiado en lo más profundo de un ser con sus lejanos anhelos, justamente a ti te ha enviado la hija del empresario un mensaje.
Mandó a llamar al chofer de la limusina de su padre, y le susurró la oído el mensaje; tanta importancia le otorgaba que se lo hizo repetir al oído. Asintiendo con la cabeza, confirmó la exactitud de lo dicho, y, previamente a que el conductor emprendiera el viaje, le hizo jurar que no le diría nada al resto de los familiares y que haría hasta lo imposible porque ese recado llegara a destino. 
El mensajero se puso inmediatamente en camino. Un hombre cumplidor, fiel servidor incansable. Luego de encender el vehículo se dirige a la dirección señalada. Cuando el sendero le ofrece resistencia, saca pecho y busca- como un buen baqueano- al atajo conveniente. Adelanta muy fácilmente, como ningún otro podría hacerlo; ¡pero la calzada está tan poco cuidada!, sus pozos no terminan nunca. Si tuviera vía libre, ¡cómo volaría!, y pronto oirías el magnífico golpear de sus puños en tu puerta. Pero en lugar de eso, ¡cuán inútilmente se esfuerza! Todavía se está abriendo paso entre una prolongada hilera de automóviles que lo preceden, jamás logrará superarla a tiempo (para volver temprano a la mansión y no generar sospechas), y si lo logra nada se habría ganado con eso; tendría que superar la fila siguiente y la subsiguiente, y así durante horas. y si finalmente pudiera llegar en tiempo récord- pero nunca, jamás podría ocurrir esto- apenas si todavía tendría ante sí el barrio en el que te encuentras, en plena periferia, donde una limousine como esa sería fácilmente reconocida. Nadie dudaría de su procedencia, y menos aún con las particularidades que presenta el vehículo del extravagante millonario.
Pero tu estás sentado frente a tu ventana, y te lo sueñas cuando cae la tarde. 

* Parafraseo del cuento  Un mensaje imperial de Franz Kafka.